La startup española Liux ha conseguido la homologación europea para el Liux Big, un microcoche eléctrico que pretende competir con los fabricantes chinos mediante un enfoque centrado en la sostenibilidad y la economía circular. Según informó TechCrunch, la compañía espera comenzar las ventas en la primera mitad de 2026 con un precio inferior a 18.000 euros antes de subvenciones.
El Liux Big es un vehículo de categoría L7e con carrocería fabricada en un biocompuesto innovador a base de lino, diseñado para preservar la integridad del material y permitir su posterior extracción y reciclaje. «Cuando construyes algo, tienes que intentar preservar la integridad del material y los componentes para que una segunda vida sea posible», explicó Antonio Espinosa de los Monteros, cofundador y CEO de Liux, en declaraciones al medio estadounidense.
De un SUV eléctrico al microcoche urbano
Liux fue fundada por Espinosa, procedente de la empresa de economía circular Auara, y David Sancho, ingeniero especializado en vehículos eléctricos que previamente diseñó el Bóreas, un superdeportivo híbrido presentado en las 24 Horas de Le Mans en 2017. Tras presentar su primer prototipo, el Animal —un SUV eléctrico de cinco plazas— en 2022, los cofundadores pivotaron hacia el segmento de microcoches al considerar que tenían más probabilidades de completar la homologación con un vehículo más pequeño.
La compañía, que cuenta actualmente con 65 empleados, inauguró la primera planta de fabricación de automóviles nueva en España en más de 30 años, ubicada en Azuqueca de Henares, a una hora de Madrid. Beatriz Belda González, directora de producción e ingeniera que trabajó previamente para BMW en Múnich, indicó que la factoría sigue los principios de gestión lean de Toyota y realiza únicamente las etapas finales del proceso de ensamblaje. Liux afirma que su capacidad de producción podría alcanzar las 20.000 unidades anuales en 2030 mediante tres instalaciones en España.
Sostenibilidad como diferenciador en un mercado dominado por China
A diferencia de marcas europeas históricas como Smart, que trasladó su fabricación a China, Liux apuesta por mantener el ensamblaje final en territorio español. Sin embargo, Espinosa reconoció que una cadena de suministro completamente soberana es inalcanzable: las baterías del Liux Big no se fabrican en Europa, aunque el vehículo está diseñado para recargarse en el hogar, incluso mediante energía solar.
El microcoche está concebido para facilitar el mantenimiento y evitar ciclos de obsolescencia acelerados. Según Celso Fernández Llorens, responsable de I+D, las limitaciones de peso y tamaño en la categoría L7e representan un enorme desafío. A pesar de ello, Liux consiguió integrar un maletero de 260 litros y garantizar que la experiencia de conducción se asemeje a la de un automóvil convencional, no a la de un vehículo de dos ruedas.
Pruebas de seguridad y primeros interesados
Aunque la categoría L7e no exige crash tests obligatorios, Liux ha sometido al Big a pruebas de frenada, eslalon y otras maniobras para demostrar su estabilidad y capacidad de respuesta. Sancho subrayó que la seguridad es prioritaria: «No quieres un coche que sea ligero solo porque su estructura no puede soportar un choque, o que vuelque en la primera curva».
Más de 7.500 personas se han inscrito en la lista de espera del Liux Big sin necesidad de pago previo. El perfil mayoritario de los interesados es el de un habitante urbano de entre 55 y 60 años, lo que sugiere que el microcoche funcionará a menudo como segundo vehículo en el hogar. El modelo de lanzamiento tendrá dos versiones —15 kWh y 20 kWh— y se prevé una variante de carga. También se ha confirmado una versión todoterreno.
Liux ha conseguido hasta la fecha 16 millones de euros en financiación (alrededor de 18,5 millones de dólares, incluyendo fondos europeos) y planea comercializar el Liux Big a través de acuerdos con concesionarios en toda Europa. Ana Terrado Leyva, responsable de marca, destacó que el showroom de la compañía anticipa la experiencia de venta: pantallas textiles, modelos 3D con tres opciones de color —dos más que el Ford T, bromeó— y suelo de linóleo como guiño al lino utilizado en la carrocería. «Estas elecciones estéticas son otra forma en que Liux espera destacar frente a sus competidores chinos», afirmó.
