El 9 de agosto de 1976, la Unión Soviética lanzó su última misión lunar, la sonda robótica Luna 24, diseñada para recoger muestras del suelo de la Luna y traerlas de vuelta a la Tierra. Fue la tercera misión de retorno de muestras del programa Luna y despegó a bordo de un cohete Proton-K desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, según informa Space.com.
Nueve días después del lanzamiento, Luna 24 aterrizó de forma segura en Mare Crisium, una oscura llanura lunar conocida como el «Mar de las Crisis». Allí recogió 170 gramos de material del regolito lunar mediante un taladro antes de emprender el viaje de regreso. El 22 de agosto de 1976, la cápsula con las muestras llegó a la Tierra. Los análisis científicos posteriores revelaron que las muestras contenían trazas minúsculas de agua, aproximadamente un 0,1% de su masa, un hallazgo sorprendente para la época.
El último capítulo del programa Luna
La Unión Soviética perdió la carrera espacial por llevar humanos a la Luna frente a Estados Unidos, pero su programa robótico Luna fue prolífico y pionero. Luna 2 fue la primera nave en alcanzar la superficie lunar en 1959 (impactó contra ella), mientras que Luna 9 logró el primer alunizaje suave de la historia en febrero de 1966, adelantándose por cuatro meses a la estadounidense Surveyor 1.
Para 1976, doce astronautas de la NASA ya habían caminado sobre la Luna, siendo los últimos los tripulantes del Apolo 17 en 1973. Aunque la carrera espacial había terminado oficialmente, el programa lunar soviético continuó con sondas Luna y rovers Lunakhod. Las misiones de retorno de muestras Luna consistían en un módulo de descenso equipado con una etapa de ascenso y una cápsula de retorno a la Tierra. Tras recolectar material lunar, la etapa de ascenso despegaba de la superficie con la cápsula, que luego emprendía el viaje de regreso.
El orbitador de reconocimiento lunar de la NASA (Lunar Reconnaissance Orbiter) ha capturado imágenes de las etapas de descenso de Luna 16, Luna 20 y Luna 24, que permanecen en la superficie lunar. Luna 23, por su parte, sufrió daños durante el aterrizaje y no pudo retornar muestras; imágenes posteriores del LRO revelaron que probablemente quedó volcada de costado.
El legado de Luna 24
Luna 24 aterrizó en Mare Crisium el 16 de agosto de 1976, completó su recolección de muestras y despegó de vuelta al espacio en menos de 24 horas. Aunque fue la última misión lunar de retorno de muestras de la era soviética, no marcó el fin definitivo de las ambiciones lunares rusas. En agosto de 2023, Roscosmos, la agencia espacial rusa, lanzó Luna 25, su primera misión a la Luna en 47 años, dirigida al polo sur lunar. Luna 25 estaba planeada para ser la primera de una nueva flota de sondas lunares, pero se estrelló contra la superficie tras un fallo en una maniobra orbital.
Las imágenes del Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA muestran la ubicación exacta del módulo de descenso de Luna 24 en Mare Crisium, cerca de un cráter, como testimonio silencioso de aquel último logro soviético hace medio siglo.
