El distribuidor estadounidense RoboStore, que vendió más de 1.500 robots humanoides y cuadrúpedos fabricados por la china Unitree Robotics a clientes como Amazon, Nvidia, Harvard y MIT, ha anunciado un giro radical en su modelo de negocio: dejará de importar robots extranjeros y lanzará su propia línea de fabricación en Estados Unidos bajo la nueva compañía Robo Inc. La decisión llega tras la prohibición federal de importación de nuevos modelos de robots extranjeros impuesta por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) en julio de 2026, según informa Ars Technica.
La FCC justificó el veto por motivos de seguridad nacional, citando vulnerabilidades de ciberseguridad en dispositivos robóticos fabricados en el extranjero, aunque la medida también busca impulsar la producción de robótica en suelo estadounidense. La prohibición afectó no solo a robots humanoides y perros robóticos de Unitree, sino también a aspiradoras robóticas de otras marcas.
De distribuidor a fabricante: una transición acelerada
Teddy Haggerty, fundador y CEO de RoboStore, explicó que su equipo llevaba un año considerando la posibilidad de entrar en la fabricación directa, pero el marco regulatorio aceleró los planes. «Hemos vendido más de 1.500 robots y trabajado con clientes como Cisco, OpenAI, Nvidia y más de 150 universidades», declaró Haggerty. La experiencia acumulada atendiendo solicitudes de integración específicas les permitió identificar nichos donde los robots humanoides generalistas no eran la mejor solución.
La compañía cerró su negocio de distribución en agosto pero se comprometió a seguir ofreciendo piezas, reparaciones y actualizaciones para los modelos existentes. Mientras tanto, RoboStore abrirá una instalación de 66.000 pies cuadrados (más de 6.000 metros cuadrados) en Long Island, Nueva York, con capacidad de fabricación comercial prevista para el primer trimestre fiscal de 2027.
Primeros productos y estrategia comercial
Bajo la marca Robo Inc., el equipo está desarrollando varios prototipos mediante impresión 3D, ya en fase de prueba con clientes seleccionados. Entre los productos iniciales destacan un torso humanoide montado sobre un chasis con ruedas para el sector sanitario y servicios de conserjería, equipado con cámaras y sensores para tomar signos vitales (temperatura, nivel de oxígeno en sangre); un cuadrúpedo especializado para aplicaciones de seguridad; y una plataforma humanoide para educadores e investigadores.
Haggerty subrayó que el enfoque no será competir con robots generalistas, sino desarrollar soluciones verticales. «Compañías como Standard Bots y Universal Robots tienen brazos robóticos para casos de uso específicos, y ese producto es mejor para la mayoría de empresas que un robot humanoide», afirmó.
Financiación y contexto legislativo
Robo Inc. planea su primera ronda de captación de capital externo tras años operando sin inversores. Haggerty confirmó que el interés de clientes potenciales se ha incrementado significativamente. El giro empresarial se enmarca en un contexto de creciente proteccionismo tecnológico: en marzo, el Senado presentó la Ley de Robótica de Seguridad Americana (American Security Robotics Act), seguida en junio por la Ley GUARD en la Cámara de Representantes.
La prohibición de la FCC responde también a presiones legislativas para reducir la dependencia de cadenas de suministro extranjeras en sectores estratégicos como la robótica, un campo donde empresas chinas como Unitree han ganado cuota de mercado global gracias a precios competitivos y modelos accesibles para investigación académica.
