China se prepara para lanzar este fin de semana la misión Chang’e 7, un conjunto robótico compuesto por un orbitador, un aterrizador, un rover y un módulo saltador (hopper) equipado con instrumentos internacionales, incluidos experimentos estadounidenses y europeos. Según informa Space.com, el despegue está previsto para el 24 de agosto (hora de Pekín) a bordo de un cohete Long March 5 Y14 desde el sitio de lanzamiento de Wenchang.
El objetivo principal de Chang’e 7 es aterrizar en el borde del cráter Shackleton, en la región del polo sur lunar, una zona de alto interés científico por la posible presencia de hielo de agua en cráteres permanentemente en sombra. James Head, científico lunar de la Universidad de Brown, declaró a Space.com que «Chang’e 7 es la misión lunar robótica más ambiciosa, completa y compleja jamás intentada por ninguna nación o entidad».
Búsqueda de hielo de agua mediante un módulo saltador
Una vez liberado desde el aterrizador, el módulo saltador (hopper) está diseñado para «saltar» desde áreas iluminadas hacia cráteres en sombra en busca de depósitos de hielo de agua. Este vehículo utiliza tecnología activa de absorción de impactos para aterrizar de forma segura en pendientes pronunciadas. Ye Peijian, académico de la Academia China de Ciencias, explicó a la cadena estatal CCTV que, aunque los científicos creen que existe hielo de agua en la Luna, nadie lo ha encontrado ni evaluado de forma definitiva. «Ahora China va a buscarlo […] y estamos usando muchos métodos, desde la búsqueda en superficie hasta la exploración dentro de los cráteres», afirmó.
El aterrizador incorporará además el primer sistema chino de navegación por imágenes de referencia (landmark image navigation) para el espacio profundo, una tecnología clave para futuras misiones tripuladas.
Colaboración internacional y experimentos a bordo
Chang’e 7 lleva a bordo una amplia gama de instrumentos proporcionados por diversas naciones y organizaciones:
- Un conjunto de sensores PmL-Ch7 de la Academia Rusa de Ciencias para detectar polvo lunar y una sonda Langmuir para medir temperatura y densidad del plasma circundante.
- Un conjunto de retrorreflectores láser italiano desarrollado por el Laboratori Nazionali di Frascati.
- Un telescopio óptico de campo amplio (ILO-C) montado en el aterrizador, desarrollado por la International Lunar Observatory Association (ILOA Hawaii) y el Laboratory for Space Research de la Universidad de Hong Kong (HKU-LSR).
- LunaHcam, una cámara hiperespectral de alta resolución en el orbitador, desarrollada conjuntamente por las agencias espaciales de Bahréin y Egipto.
- Moon Aiming Thai-Chinese Hodoscope (MATCH), a bordo del orbitador, proporcionado por el Instituto Nacional de Investigación Astronómica de Tailandia para evaluar partículas de alta energía relacionadas con el clima espacial y la radiación cósmica solar.
- Un espectrómetro de radiación terrestre de doble canal desarrollado por el Observatorio Físico Meteorológico de Suiza.
Quentin Parker, profesor emérito de la Universidad de Hong Kong, declaró que «el Laboratorio para Investigación Espacial de HKU se enorgullece de asociarse con ILOA en esta misión lunar histórica y esperamos trabajar con ellos para maximizar el retorno científico que esta excepcional cámara óptica de campo amplio proporcionará».
Preludio a las misiones tripuladas chinas
Además de su valor científico, Chang’e 7 sentará las bases tecnológicas para el primer alunizaje tripulado chino previsto para 2030. Zhang Jingbo, portavoz de la Agencia Espacial Tripulada de China (CMSA), afirmó a principios de año que la misión aprovechará «la experiencia tecnológica y práctica acumulada durante décadas» para «no escatimar esfuerzos en el objetivo de lograr el primer alunizaje chino tripulado en 2030».
Chang’e 7 trabajará en tándem con la futura misión Chang’e 8, prevista para 2028, que probará tecnologías para construir hábitats utilizando regolito lunar. Ambas misiones forman parte del programa de Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS) que China está desarrollando en colaboración con Rusia y otros socios internacionales.
Tras el lanzamiento, el orbitador Chang’e 7 pasará varios meses en órbita lunar antes de liberar el aterrizador para un intento de descenso a finales de 2026, según informó Space.com. El módulo saltador representa una tecnología pionera en exploración lunar, capaz de acceder a terrenos inaccesibles para rovers convencionales y recopilar datos in situ sobre la composición química y física del hielo lunar.
