Meta ha implementado cambios en sus gafas inteligentes con inteligencia artificial para dificultar las grabaciones sin consentimiento, tras semanas de controversia sobre vídeos capturados de forma encubierta que inundaron Internet. Según informa Ars Technica, la compañía cerró un vacío legal que permitía a los usuarios ocultar el LED de grabación que debería alertar a los transeúntes.
Hasta ahora, Meta desactivaba la grabación si alguien intentaba cubrir la luz antes de empezar a capturar vídeo, pero los usuarios aprendieron rápidamente a invertir el orden: iniciaban primero la grabación y después colocaban una pegatina sobre el LED. Con la actualización anunciada, la cámara se detendrá automáticamente si se detecta que la luz se cubre durante una grabación activa.
Alex Himel, vicepresidente ejecutivo de dispositivos portables de Meta, explicó en la red social Threads que el LED de captura «puede alertar de manera fiable a los transeúntes cuando se toman fotos o vídeos». Himel insistió en que «solo una pequeña minoría de personas intenta eludir estas protecciones, y el hecho de que tengan que hacer tanto esfuerzo demuestra que nuestras medidas funcionan».
Investigación en la UE y posibles prohibiciones
Los reguladores de protección de datos de la Unión Europea investigan actualmente las preocupaciones de privacidad relacionadas con las gafas de Meta. Según el medio, los organismos europeos sugieren que la compañía no probó adecuadamente en campo si el público comprendería la función de seguridad del LED. Alemania estudia prohibir las gafas tras una denuncia penal presentada por una organización sin ánimo de lucro que alega incumplimiento de las estrictas leyes de privacidad alemanas, según informó Politico.
El Consejo Europeo de Protección de Datos publicará un informe este verano para decidir qué acciones tomar con el objetivo de garantizar que nadie en la UE sea grabado sin su consentimiento. Muchos países del bloque ven la tecnología como invasiva y un riesgo para expandir la vigilancia masiva.
Demanda colectiva en EE.UU. por publicidad engañosa
En Estados Unidos, una demanda colectiva a nivel nacional acusa a Meta de mentir sistemáticamente sobre los riesgos de privacidad en el marketing de sus gafas con IA. Los demandantes cuestionan que Meta afirme que los usuarios controlan sus datos, alegando que la compañía no informa de que revisores humanos en Kenia examinan todo el material capturado para entrenar modelos de inteligencia artificial.
Según la demanda, esto incluye vídeos «profundamente personales» que muestran actividad sexual, visitas al baño, información de tarjetas de crédito o mensajes privados. El texto legal cita un caso en el que un usuario dejó sus gafas Meta en la mesilla de noche, capturando sin saberlo un vídeo de su esposa desnudándose. «El vídeo fue enviado a personas al otro lado del mundo para que lo vieran y anotaran con el fin de entrenar IA, todo sin que la mujer supiera que el vídeo había sido capturado», señala la demanda.
Los demandantes buscan que Meta pague daños, incluidos daños punitivos, a todas las personas en EE.UU. que compraron las gafas bajo la supuesta premisa falsa de que Meta protegía su privacidad. También solicitan que el tribunal prohíba a Meta continuar publicitando las gafas como dispositivos que respetan la privacidad.
Riesgos de privacidad persistentes
Aunque Meta ha lanzado una nueva campaña de marketing para concienciar sobre el LED de grabación —con vallas publicitarias en Los Ángeles que muestran a una usuaria sonriente señalando la luz—, los críticos cuestionan su eficacia. El texto del anuncio reza: «La cámara te permite capturar el momento. La luz permite que todos a tu alrededor sepan cuándo lo haces».
Sin embargo, persisten dudas sobre si usuarios malintencionados podrán modificar físicamente las gafas o usar pegatinas semitransparentes para hacer la luz menos visible sin bloquear la grabación. La demanda advierte que, de no controlarse el supuesto engaño de Meta, la compañía seguirá tratando a los usuarios de gafas inteligentes como «una nueva fuente lucrativa de datos» sin protegerlos adecuadamente ni al público.
«Los datos del consumidor son extremadamente valiosos para Meta», señala el documento legal. «Los laboratorios de IA agotan los datos disponibles públicamente, pero las fuentes propietarias de nuevos datos pueden costar cientos de millones de dólares. Meta puede recolectar datos personales de consumidores desprevenidos que ya han comprado los productos, convirtiendo a los propios consumidores en mercancías sin que lo sepan».
