Atoms, la startup fundada por Travis Kalanick tras su salida de Uber, prepara una gran expansión en el sector de los robotaxis. Según informa el Financial Times, la compañía planea una oleada de contrataciones y adquisiciones que la convertirían en un actor principal de la industria de vehículos autónomos. La noticia llega apenas unos meses después de que Atoms captara una ronda de financiación de 1.700 millones de dólares liderada por Andreessen Horowitz en verano de 2026.
El medio británico revela que Atoms ha mantenido conversaciones con Uber sobre cómo la plataforma de transporte podría utilizar la tecnología de robotaxis de la startup. Uber, que ya colabora con una larga lista de empresas de conducción autónoma, habría invertido 100 millones de dólares en Atoms, cifra previamente confirmada por TechCrunch.
De proyecto críptico a ambición clara
Hasta ahora, Kalanick había mantenido cierto misterio sobre los objetivos reales de Atoms. El fundador de Uber se limitó a describir la mega ronda de financiación como «asuntos pendientes», sin entrar en detalles concretos. Sin embargo, fuentes consultadas por el Financial Times enfatizan que, aunque los robotaxis no representan la totalidad de los planes de Atoms, sí constituyen una línea estratégica clave.
La dirección que toma Atoms cobra más sentido tras su adquisición de Pronto, una startup de minería autónoma liderada por Anthony Levandowski, antiguo responsable de conducción autónoma de Uber. Levandowski fue condenado a 18 meses de prisión por robar secretos comerciales, aunque posteriormente fue indultado por el expresidente Donald Trump.
Competencia con Tesla y otras plataformas
El movimiento de Atoms hacia los robotaxis la sitúa en competencia directa con Tesla y su Cybercab, el proyecto que podría transformar la empresa de Elon Musk en una operadora de transporte autónomo a gran escala. Mientras Tesla ha mostrado sus primeros prototipos en público, Atoms mantiene un perfil discreto, aunque con respaldo financiero de peso.
La estrategia de Kalanick parece enfocarse en construir infraestructura tecnológica que pueda licenciarse a otras plataformas, en lugar de operar directamente flotas de robotaxis. Esta aproximación permitiría a Atoms monetizar su tecnología sin asumir los costes operativos de gestionar vehículos en las calles.
Con esta expansión, Kalanick regresa al sector que le dio fama mundial, aunque esta vez apostando por la automatización completa del transporte urbano. La industria de los robotaxis, valorada en miles de millones, sigue siendo un mercado en fase temprana pero con expectativas de crecimiento exponencial en los próximos años.
