Los tiempos de espera para cirugías oncológicas en Estados Unidos han alcanzado máximos históricos en los últimos diez años, según revela un estudio publicado en JAMA Surgery. La investigación analizó datos de más de 2,7 millones de pacientes diagnosticados con seis tipos de cáncer no metastásico entre 2012 y 2023, encontrando incrementos consistentes en los plazos entre diagnóstico e intervención quirúrgica.
Según datos recogidos por Ars Technica, las demoras afectan a pacientes con cáncer de mama, colon, pulmón, páncreas, gástrico y esofágico. Para el cáncer de mama, los tiempos de espera pasaron de 34 días en el período 2012-2015 a 45 días en 2022-2023. En el caso del cáncer de colon, el incremento fue de 20 a 31 días, mientras que para el cáncer de pulmón los plazos aumentaron de 41 a 53 días.
Incrementos generalizados y esperas extremas
El cáncer pancreático vio sus tiempos de espera crecer de 23 a 32 días, el gástrico de 35 a 49 días, y el esofágico de 38 a 48 días. Estos incrementos no solo se reflejan en las medianas, sino también en la proporción de pacientes que experimentan esperas prolongadas: cada vez más pacientes superan los 30 días de demora, y los casos extremos de más de 60 días también han aumentado.
La rapidez en el tratamiento es considerada una métrica fundamental de calidad asistencial en oncología. Las demoras en cirugías oncológicas se han vinculado con peores resultados clínicos, incluyendo menores tasas de supervivencia y mayor ansiedad y estrés en los pacientes, factores que pueden comprometer aún más su recuperación.
Centralización hospitalaria y desigualdades
El estudio, dirigido por el oncólogo Timothy Donahue de la Universidad de California en Los Ángeles, señala que estos incrementos coinciden con la consolidación del sistema sanitario estadounidense. Cada vez más pacientes son derivados a centros de tratamiento centralizados de alto volumen, especialmente instituciones académicas que ofrecen atención especializada de calidad. Sin embargo, esta concentración puede generar cuellos de botella que anulan los beneficios de la atención en centros de excelencia.
Los investigadores también identificaron desigualdades significativas: los pacientes sin seguro o con Medicaid, de raza negra, de bajos ingresos o que viven lejos de los centros de tratamiento presentan mayor riesgo de enfrentar esperas más prolongadas. Esta disparidad pone de manifiesto cómo las barreras socioeconómicas amplifican los problemas sistémicos del acceso a la atención oncológica.
Propuestas para reducir las demoras
Los autores del estudio sugieren que los centros especializados podrían agilizar la atención aumentando su capacidad de pacientes y optimizando sus sistemas de programación y derivación. También proponen que los sistemas sanitarios sean más selectivos al derivar pacientes: los casos complejos o tratamientos poco comunes justifican la derivación a grandes centros, pero intervenciones rutinarias como cirugías conservadoras de mama o colectomías simples podrían realizarse en centros locales sin introducir demoras innecesarias.
«La derivación de casos no complicados a centros de alto volumen puede introducir retrasos evitables sin beneficio clínico proporcional», advierten los investigadores en sus conclusiones.
