El primer ministro de Grecia, Kyriakos Mitsotakis, realizó una declaración inusualmente honesta durante su visita a San Francisco: los líderes políticos europeos carecen de respuestas sólidas ante los desafíos que plantea la inteligencia artificial. En un evento organizado por Endeavor Greece ante cerca de 250 fundadores e inversores, el político reconoció que muchas de las regulaciones actuales ya persiguen problemas superados por la tecnología, según reporta TechCrunch.
«A veces siento que ya estamos luchando la batalla de ayer», afirmó Mitsotakis al reflexionar sobre la prohibición de redes sociales para menores de 15 años que Grecia implementará en enero de 2027. El mandatario cuestionó si esa medida tiene sentido cuando los chatbots de IA están generando una nueva forma de adicción digital entre los jóvenes. «¿Qué significa para nuestros hijos crecer con compañeros digitales o novios y novias [virtuales]?», planteó.
Mitsotakis, graduado con un máster por Stanford, aprovechó su visita —que incluyó recorridos por Tesla y Sequoia Capital— para promocionar a Grecia como destino tecnológico. El país recuperará su estatus de mercado desarrollado en 2027 según el proveedor de índices MSCI, y sus bonos a 10 años cotizan actualmente alrededor del 4,3%, por debajo del 5% de los bonos del Tesoro estadounidense, un cambio radical respecto a la crisis de deuda de 2012 cuando los rendimientos griegos superaron el 40%.
El gobierno heleno ha invertido parte de los 36.000 millones de euros recibidos del fondo de recuperación COVID de la UE en infraestructura digital, incluido un portal online para trámites gubernamentales y una supercomputadora desarrollada con Hewlett Packard Enterprise en el puerto de Lavrio, que entrará en funcionamiento próximamente para impulsar investigación científica e inteligencia artificial. Además, el país ha reformado la fiscalidad de stock options, flexibilizado leyes laborales y ofrece ventajas fiscales a griegos que regresen.
Preocupación por el desplazamiento laboral y la autonomía de los modelos
Al hablar sobre el futuro del empleo, Mitsotakis fue directo: «El desplazamiento laboral es algo que va a ocurrir, y ningún gobierno ni sociedad está preparado para la velocidad a la que sucederá». A diferencia de muchos políticos, el primer ministro se alineó con los responsables de laboratorios de IA que piden desacelerar el desarrollo. «Si las personas que están construyendo los modelos nos dicen: ‘No estamos realmente seguros de qué está pasando exactamente con estos modelos’, especialmente en cómo se mejoran a sí mismos, necesitamos escucharles», declaró.
Respecto a la infraestructura de IA, Mitsotakis destacó que Grecia es «un caso atípico»: a diferencia de la creciente oposición global a los centros de datos por su consumo de electricidad y agua, el país no ha registrado reacciones significativas. Microsoft está construyendo un clúster de centros de datos cerca de Atenas, y AWS anunciará próximamente el mayor centro de datos del país en una antigua región minera de carbón, proyectos que localmente se perciben como oportunidades económicas.
El político también mencionó un proyecto piloto educativo con OpenAI destinado a reducir la carga administrativa de los docentes, aunque advirtió sobre el riesgo de que los estudiantes usen chatbots para hacer sus deberes: «La complacencia es un rasgo humano», señaló. Su cautela se extiende al uso de tutores personalizados con IA, cuyo beneficio depende de que no reemplacen «el trabajo duro de aprender las habilidades básicas».
Mitsotakis concluyó sugiriendo que Grecia podría acoger el debate global sobre IA, reuniendo a tecnólogos con científicos sociales, filósofos e historiadores. «La humanidad ha creado una forma de inteligencia que está superando rápidamente la capacidad del órgano más avanzado que la evolución jamás creó», reflexionó, planteando la pregunta sobre qué significa ser humano. «No puedo pensar en un lugar mejor para tener realmente estas discusiones», afirmó, evocando el legado de Sócrates en el ágora ateniense.
