Stripe confirmó la adquisición de OpenRouter por 7.500 millones de dólares, una cifra que multiplica casi por seis la valoración de 1.300 millones que la startup alcanzó en mayo. Los fundadores de OpenRouter recibirán 1.500 millones del total, más de lo que valía la empresa entera tres meses atrás, mientras que los inversores se repartirán los 6.000 millones restantes, según reportó The New York Times.
La operación plantea una pregunta clave: ¿por qué un gigante de pagos necesita una startup especializada en enrutar peticiones entre diferentes modelos de IA? Según una carta filtrada de los fundadores de Stripe, Patrick y John Collison, dirigida a sus inversores y verificada por TechCrunch, la respuesta tiene que ver con la «singularidad». Los hermanos escribieron que decidieron operar bajo la premisa de que el 1 de enero marcó «el inicio de la singularidad», término que Patrick Collison ya utilizó con ironía en una conferencia de la compañía en abril.
El concepto de singularidad tecnológica, que teóricamente describe el momento en que humanos y máquinas se fusionan en una nueva especie, se usa aquí como guiño retórico. Lo que Stripe detecta es un cambio económico real impulsado por la IA: más empresas nacen usando sus servicios y el 88% de las compañías del Forbes AI 50 (incluyendo OpenAI y Anthropic) ya son clientes suyos, así como el 100% de las startups de crecimiento más rápido en Brex.
Control del gasto en IA y posición estratégica
Aunque Stripe y OpenRouter comparten base de clientes desarrolladores, la adquisición trasciende la mera superposición de audiencias. OpenRouter es conocida por ayudar a programadores a gestionar el uso de múltiples modelos, y su integración interna permitirá a Stripe desplegar futuros productos agnósticos de modelo con mayor facilidad. Pero el movimiento apunta más lejos: hasta ahora, Stripe compraba empresas relacionadas con cobros; OpenRouter le sitúa en el otro lado del balance, en la gestión de gastos, concretamente en tokens de IA.
Franco Granda, analista de PitchBook, señaló que esta operación es «el intento deliberado de Stripe de incrustarse en el centro de los flujos de capital de la era de la IA». La startup promete que seguirá operando de forma independiente tras el cierre, previsto en pocas semanas, manteniendo su producto y misión inalterados.
Una carrera por controlar el gasto en modelos
Stripe se une a un grupo heterogéneo de empresas que buscan dominar la gestión de gastos en IA. Databricks desarrolló su propio AI gateway, Rippling lanzó uno enfocado en gasto de empleados y ROI, y Ramp hizo lo propio. Al comprar OpenRouter, Stripe no solo gana visibilidad sobre cómo los desarrolladores usan modelos, sino también cierta influencia sobre los proveedores: los laboratorios líderes, los hiperscaladores y los neoclouds.
Como concluye Granda, la combinación de pagos, gestión de gastos en tokens y enrutamiento de modelos otorga a Stripe «un grado considerable de poder» en el ecosistema emergente. Puede que no sea la singularidad en sentido literal, pero sí un movimiento para posicionarse en el centro del tejido económico basado en IA.
