Airbound, una startup india especializada en drones autónomos de carga, ha recaudado 37 millones de dólares en una ronda de financiación Serie A liderada por Greenoaks, con participación de DoorDash, Lachy Groom, Lightspeed y Humba Ventures, según ha informado TechCrunch. La operación llega menos de un año después de que la compañía cerrara una ronda semilla de 8,65 millones, elevando su capital total a casi 50 millones de dólares.
La startup, fundada en 2023, apuesta por rediseñar aeronaves no tripuladas para que el transporte aéreo de mercancías pueda competir en precio con el transporte por carretera. Según su fundador y CEO Naman Pushp, los aviones convencionales gastan demasiada energía moviendo su propio peso en lugar de la carga útil, encareciendo el vuelo especialmente para cargas pequeñas. La solución de Airbound consiste en construir drones de vuelo vertical diseñados para pesar menos que la mercancía que transportan.
Diseño vertical tipo cohete
El modelo actual de Airbound, denominado TRT, pesa aproximadamente 1,5 kilogramos y puede transportar hasta un kilo de carga. La próxima versión en desarrollo pesará unos 3 kilogramos y tendrá capacidad para cargar hasta 5 kilogramos, explica Pushp a TechCrunch. La startup utiliza un diseño tipo cohete (tail-sitter) que despega y aterriza verticalmente en posición erguida antes de transicionar a vuelo horizontal. Este enfoque permite operar sin dependencia de pistas de aterrizaje, una ventaja clave para escalar operaciones.
Airbound ha completado más de 13.000 vuelos autónomos en las ciudades indias de Bengaluru y Guntur. Entre ellos destacan más de 1.000 vuelos con la red hospitalaria Narayana Health, donde los drones transportan muestras diagnósticas entre centros sanitarios. La ruta cubre aproximadamente 4 kilómetros en unos siete minutos, frente a las tres o cinco horas que puede tardar el transporte terrestre en moto cuando se espera acumular suficientes muestras para justificar el envío.
Red de tres ciudades y 10.000 vuelos diarios
La compañía ha firmado un acuerdo con el gobierno del estado de Andhra Pradesh para crear una red de entregas por drones que conecte tres ciudades, con un objetivo final de 10.000 vuelos diarios destinados a comercio minorista, e-commerce y sanidad. Alcanzar ese volumen requerirá entre 250 y 1.000 aeronaves, dependiendo de las longitudes de ruta, aunque Pushp estima que la cifra estará más cerca de 250. El acuerdo no implica contrato gubernamental ni subvenciones; el gobierno trabaja con Airbound en el marco regulatorio necesario para habilitar la red.
Otras startups indias como Skye Air Mobility y TSAW Drones también están desarrollando negocios de logística aérea, mientras que fabricantes como Garuda Aerospace han explorado casos de uso en entregas. Sin embargo, Pushp subraya que Airbound aspira a convertirse en el proveedor de aeronaves que otras redes logísticas puedan usar, en lugar de limitarse a ser el mayor operador de entregas. «Ese es el papel de Boeing: el avión en el que todas las aerolíneas confían, no la aerolínea en sí», afirma.
Airbound diseña y fabrica sus aeronaves en una instalación de 4.000 metros cuadrados en Bengaluru, donde mantiene internamente el trabajo sobre fuselaje y sistemas centrales. Aunque Pushp no revela su capacidad productiva ni cuántas aeronaves ha construido, asegura que la manufactura no será el cuello de botella para escalar. El verdadero obstáculo, señala, es la regulación, especialmente obtener aprobaciones para operaciones más allá de la línea visual de visión (BVLOS), certificación crítica para operar redes de entregas a escala.
Esas restricciones regulatorias han limitado la capacidad de Airbound para convertir sus vuelos en ingresos comerciales significativos. De hecho, la startup permanece prácticamente sin facturación pese a contar con un equipo de más de 150 empleados. «El objetivo es ser un gigante en unas décadas, no generar ingresos lo antes posible», sostiene Pushp.
