El telescopio espacial Roman de la NASA está listo para su lanzamiento el 30 de agosto

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El próximo gran observatorio espacial de Estados Unidos despegará en un mes. La NASA confirmó el 29 de julio que el telescopio espacial Nancy Grace Roman está preparado para su lanzamiento el 30 de agosto a las 7:26 EDT (11:26 GMT) a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, nueve meses antes de lo previsto inicialmente, según informó Space.com.

El telescopio Roman, con un coste de 4.000 millones de dólares, se unirá a los legendarios Hubble y James Webb en el catálogo de grandes observatorios de la agencia. Su capacidad de mapeo ultrarrápido le permitirá producir más de 500 terabytes de datos al año, superando los 400 terabytes totales que el Hubble ha generado en sus 35 años de servicio.

Un mes de observaciones equivalente a un siglo del Hubble

«Roman tiene aproximadamente la misma sensibilidad y nitidez de visión que Hubble, pero exploramos el cielo mucho más rápido. Un mes de observaciones para cartografiar nuestra Vía Láctea requeriría aproximadamente un siglo con Hubble», explicó Julie McEnery, científica principal del proyecto Roman, durante la conferencia de prensa en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Maryland.

La diferencia reside en el campo de visión panorámico del Roman. Una sola imagen del telescopio sería unas 50 veces más amplia que la del Webb, y tan grande que «necesitaríamos más de medio millón de televisores 4K para mostrar completamente una única imagen de nuestro mayor sondeo», señaló McEnery. Esos televisores cubrirían 45 manzanas urbanas de Manhattan.

Destino: el punto de Lagrange L2

El Roman viajará hasta el punto de Lagrange 2 (L2), una zona gravitacionalmente estable situada a 1,6 millones de kilómetros de la Tierra, entre nuestro planeta y el Sol. Esta ubicación, que también alberga al telescopio James Webb, permite que los instrumentos del observatorio permanezcan protegidos del calor mientras sus paneles solares reciben luz solar directa.

Jeremy Perkins, científico de integración y pruebas del telescopio, detalló que el Roman utilizará parte de su combustible de hidracina para correcciones de rumbo durante el trayecto. «Hacemos una inserción orbital final alrededor del día 100 para entrar en nuestra órbita definitiva alrededor de L2. Después de eso, tenemos combustible suficiente para realizar todas las descargas de momento y maniobras de mantenimiento necesarias durante cinco años o más», explicó.

Cazador de exoplanetas y mapeador de materia oscura

El Roman porta dos instrumentos clave: el Wide-Field Instrument (WFI), que cartografiará unos 2.000 millones de galaxias durante su misión principal, y un coronógrafo revolucionario diseñado para bloquear la luz de las estrellas y permitir la observación directa de planetas cercanos. «Pienso en esto como hacer magia con la física. Aprovechamos las propiedades ondulatorias de la luz para cancelar la luz de una estrella y poder fotografiar planetas junto a ella», comentó McEnery.

El mapeado masivo de galaxias ayudará a descifrar las dinámicas de la materia y energía oscuras, componentes invisibles del cosmos que solo podemos detectar por su influencia gravitacional. Mientras el Webb se especializa en sondear el universo temprano con extrema sensibilidad, el Roman aportará panoramas amplios del universo cercano. Esta combinación es clave para resolver misterios como los llamados «pequeños puntos rojos», objetos enigmáticos que aparecen repetidamente en imágenes del Webb del universo antiguo.

Sorpresas científicas por venir

El equipo científico anticipa que los hallazgos más valiosos serán los imprevistos. Shawn Domagal-Goldman, director de la división de astrofísica de la NASA, recordó que cuando se construyeron el Hubble y el Webb, nadie imaginaba que servirían para rastrear asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra o futuras bases lunares. «Esas eran imposibilidades que ahora son posibles y a veces rutinarias», afirmó.

«Dentro de 30 días, vamos a lanzar Roman, probarlo, abrir la cubierta de apertura desplegable, observar el cielo y enviar datos a tierra por primera vez», declaró Perkins. El telescopio lleva el nombre de Nancy Grace Roman, pionera que fue la primera ejecutiva femenina de la NASA y su primera jefa de astronomía, conocida como la «madre del Hubble» por sus contribuciones decisivas.

«La próxima Dra. Nancy Grace Roman, sentada en algún aula el año que viene, estará estudiando nuestros datos y con suerte se contagiará del entusiasmo científico y transformará el mundo de la misma manera que lo hizo la Dra. Nancy Grace Roman», expresó Jackie Townsend, gerente del proyecto Roman. En tres semanas, el observatorio será encapsulado en la cofia del Falcon Heavy que lo llevará al espacio.


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