Las startups estadounidenses de baterías han encontrado un respiro inesperado en el sector de defensa tras la desaparición de los incentivos a vehículos eléctricos. El Departamento de Energía de EE.UU. anunció el jueves ayudas por valor de 500 millones de dólares para reforzar la cadena de suministro nacional de baterías, priorizando aplicaciones militares que van desde drones y torpedos hasta radios de infantería y cazas, según informó TechCrunch.
La administración actual, pese a su abierta reticencia hacia los vehículos eléctricos, reconoce que las baterías son parte ineludible de la vida moderna. La justificación oficial del programa apunta directamente a la seguridad nacional: busca «reducir la dependencia de fuentes extranjeras, reforzar la seguridad nacional y avanzar en el dominio energético estadounidense».
Reparto de fondos entre startups tecnológicas
Una parte significativa de estos 500 millones ha ido a parar a empresas emergentes especializadas en diferentes eslabones de la cadena. Coreshell, startup de materiales para baterías, recibió 50 millones de dólares para ampliar la fabricación de su material de ánodo de silicio metalúrgico. Un portavoz de la compañía confirmó a TechCrunch que las aplicaciones defensivas de baterías de iones de litio «están presentes en las conversaciones» con sus nuevos inversores estratégicos, entre ellos ADS Ventures, cuya matriz es proveedora del sector defensa.
Lilac Solutions, dedicada a la extracción de litio de salmueras, obtuvo 100 millones para construir una planta de procesamiento en el Gran Lago Salado de Utah que producirá 5.000 toneladas métricas anuales de carbonato de litio para 2028, un precursor clave en la fabricación de baterías. Por su parte, Nth Cycle recibió otros 100 millones para refinar masa negra procedente del reciclaje de baterías de iones de litio, generando compuestos de litio y níquel reutilizables.
«Estamos viendo claros motores de demanda desde el sector defensa», declaró Megan O’Connor, cofundadora y CEO de Nth Cycle, a TechCrunch. «Pero también persiste en el espacio automotriz», añadió.
Defensa como red de seguridad ante el retroceso de los EV
El sector de defensa estadounidense adquiría ya en 2021 baterías por valor de 200 millones de dólares anuales, según la Defense Logistics Agency. Sin embargo, esa cifra queda empequeñecida por la industria automotriz, que este año espera invertir cerca de 18.000 millones de dólares solo en manufactura de baterías en EE.UU., de acuerdo con datos de Mordor Intelligence.
La eliminación de incentivos a la producción de baterías mediante la normativa fiscal conocida como «One Big Beautiful Bill» dejó en el aire numerosos proyectos de fábricas que habían surgido tras la aprobación de la Inflation Reduction Act. Los analistas interpretan estas nuevas ayudas del Departamento de Energía como un reconocimiento tácito de que los esfuerzos por frenar la industria estadounidense de vehículos eléctricos pueden haber ido demasiado lejos.
Mientras tanto, las aplicaciones militares —que requieren baterías ligeras, fiables y de producción nacional— garantizan una demanda estable para estas startups. Aunque el futuro sigue siendo eléctrico, el calendario de esa transición permanece abierto a debate.
